Durante 76 días, más de 600.000 personas participaron en una promoción nacional de Abastible e ingresaron más de un millón de códigos. Detrás de esa experiencia había un sistema transaccional público: validar cada código, asignar premios reales en el momento, integrarse con varios servicios y seguir funcionando mientras la campaña crecía.
Cifras publicadas por Abastible al cierre de la campaña. Ver la fuente
La demanda la generó Abastible —una marca presente en todo Chile, premios que la gente quería, una mecánica simple—. Nosotros construimos y operamos la plataforma que la convirtió. Esta es una reconstrucción documentada de esos cinco meses, semana por semana.
Correo humanoCommits
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Volumen semanal por canal. Semana ISO de 2026.
Semana
Correo humano
Commits
Despliegues
W10
9
0
0
W11
16
2
2
W12
22
4
4
W13
19
21
21
W14
17
9
9
W15
43
2
3
W16
31
13
14
W17
41
50
48
W18
35
11
12
W19
21
6
9
W20
91
89
107
W21
62
43
79
W22
33
14
24
W23
35
9
15
W24
54
11
12
W25
60
19
26
W26
33
3
4
W27
19
1
3
W28
26
17
14
W29
2
0
0
W30
21
1
1
W31
34
13
15
W32
7
0
0
El encargo
Ocho días, y un método que ya existía
Del primer contacto a la adjudicación pasaron ocho días, con la campaña ya comprometida: fechas públicas, material gráfico en producción, premios contratados.
Lo interesante no es la velocidad. Responder rápido improvisando es fácil y sale carísimo después. Lo que hizo posible esos ocho días fue que la cotización salió al día siguiente del primer contacto, con alcance y calendario, y que el día de la adjudicación ya estaba entregado el documento de arquitectura del motor de premiación: ventanas de tiempo, auditabilidad, firma de integridad de los archivos de códigos. El primer código en el repositorio entró al día siguiente.
Es decir: el método existía antes que el proyecto. La arquitectura que sostuvo la operación de julio quedó escrita en un documento fechado en marzo, antes de la primera línea de código. Eso es lo que se puede contratar; la velocidad sola, no.
El sistema
Por qué esto no era una landing
La palabra «landing» aparece en casi todos los briefs de campaña y casi siempre es la correcta. Acá no lo era.
Una promoción con premiación instantánea entrega algo de valor real en el segundo en que alguien ingresa un código. Eso convierte la pieza en un sistema transaccional público: cada ingreso es una transacción que hay que validar, resolver contra un inventario finito y dejar registrada de forma auditable, en un sitio abierto a cualquiera con conexión.
Lo que eso obliga a construir
Un motor de premiación con ventanas de tiempo, inventario y bloqueo atómico, para que dos personas no puedan ganar el mismo premio en el mismo instante.
Un registro de participantes con consentimiento granular por canal, hecho a medida en vez de resuelto con un formulario de terceros.
Una capa antifraude propia, diseñada antes del lanzamiento y no después del primer abuso.
Integración con varios sistemas del cliente y con proveedores externos para hacer llegar lo que la gente se ganaba.
Una auditoría de ethical hacking por un tercero independiente: levantamiento, mitigación y retest. El ciclo se cerró aprobado antes de salir a producción.
Lo que quedó en el registro: 338 commits y 422 despliegues en cinco meses, sin un solo rollback de código. Doscientos ochenta y dos de esos despliegues fueron ensayos en ambientes de prueba antes de tocar producción. El dato no es la cantidad, es el método: cada cambio salía con la reversa a un clic, y en cinco meses esa reversa nunca hizo falta.
La coordinación
Un producto repartido entre muchas manos
La plataforma la construyó un equipo de dos. Pero un sistema así no se sostiene desde un solo lado: el producto completo vivía repartido entre ocho áreas de Abastible —marketing, producto digital, portal de cupones, aplicación, marketing cloud, arquitectura, ciberdefensa y riesgo—, más una agencia de medios, una empresa de ethical hacking, una imprenta y un operador logístico.
Más de sesenta personas pasaron por el correo del proyecto. Se agendaron 47 reuniones. Quedaron registradas 104 decisiones con fecha. Ese es el tamaño real del trabajo, y no es de una parte: es la coordinación de un ecosistema.
De ahí sale la lección que más nos sirvió, y no tiene que ver con tecnología. En un producto repartido, lo que decide el calendario no es la dificultad técnica de cada pieza sino la claridad de los acuerdos entre ellas. Cuando una decisión vivía dentro de una sola organización, se ejecutaba rápido: las 19 medidas derivadas de la auditoría de seguridad llegaron al código en menos de dos semanas, las 19, porque decisión y ejecución estaban en las mismas manos. Cuando una decisión cruzaba una frontera organizacional, el costo cambiaba de escala.
Eso no es una evaluación de nadie: es una conclusión de gobernanza que nos incluye. La respuesta no es controlar más piezas, es que alguien gobierne el producto completo aunque no lo controle entero. En esta campaña ese rol no estuvo formalizado ni tuvo autoridad transversal, y esa falta de definición la pagamos todos, en correos y en días.
Las seis fases
La intensidad promedia cuatro canales —reuniones, correo, commits y despliegues— cada uno normalizado contra su propio máximo, para que ninguno domine por escala. En pantallas anchas, el ancho de cada barra es además proporcional a la duración real de la fase.
22
Concepción y arquitectura
4–27 mar
24 días
31
Construcción e integración
1–22 abr
22 días
44
Endurecimiento y validación
23 abr – 7 may
15 días
100
Sprint de lanzamiento
8–19 may
12 días
34
Operación en vivo
20 may – 17 jun
29 días
15
Cierre y expansión
18 jun – 3 ago
47 días
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Las seis fases: duración y volumen por canal. La intensidad es el promedio de los cuatro ritmos semanales normalizados.
Fase
Días
Reuniones
Correo
Commits
Intensidad
Concepción y arquitectura
24
9
66
27
22
Construcción e integración
22
10
110
36
31
Endurecimiento y validación
15
12
66
46
44
Sprint de lanzamiento
12
13
125
112
100
Operación en vivo
29
5
199
71
34
Cierre y expansión
47
7
156
37
15
Las fases no duran lo mismo ni pesan lo mismo. El sprint de lanzamiento fue el más corto y el más intenso: doce días con el ritmo de reuniones más alto del proyecto. El cierre duró casi cuatro veces más y pesó una fracción.
Lectura del registro semanal
El registro tiene dos crestas, no una. La primera, a fines de abril, es endurecimiento: cincuenta commits en una semana y el refactor más grande del proyecto, sin nada visible hacia afuera. La segunda, a mediados de mayo, es el lanzamiento, y ahí los dos canales coinciden en su máximo.
Después el código cae casi a cero y el correo se mantiene alto seis semanas más. Y mientras tanto, la campaña rompía sus propios récords: el resultado siguió creciendo semanas después del estreno, cuando el equipo ya había bajado el ritmo. Esa es la definición de una plataforma bien construida — no la que se opera a pulso todos los días, sino la que corre sola y avisa cuando necesita algo. Las decisiones de marzo y abril son las que estaban trabajando en julio.
El cliente
Lo que hizo posible el resto
Hay algo que no aparece en ningún gráfico de esta página y que fue determinante, así que lo decimos con todas sus letras.
Una corporación con ocho áreas, roles definidos y procesos formales puede volverse un laberinto para un proveedor. Acá no pasó, y la razón es cultural: el trato. Hubo mesas técnicas tensas, plazos que no se movían y un incidente en vivo —conversaciones difíciles hubo—, pero nunca tuvimos que gastar energía en administrar el trato además del problema. Las contrapartes respondían, escalaban cuando correspondía, reconocían lo propio cuando era suyo y preguntaban cuando algo no se entendía. Nadie usó la jerarquía como argumento.
Eso no es cortesía decorativa: es infraestructura. En un sistema repartido entre muchas manos, la confianza y la capacidad de nombrar un problema a tiempo pesan tanto como la arquitectura. Los problemas aparecieron —aparecen siempre— y se pudieron poner sobre la mesa rápido justamente porque ponerlos ahí no costaba nada.
Así que el agradecimiento va completo y sin ironía: a los equipos de marketing, canales digitales, tecnología, servicio al cliente, operaciones, arquitectura, ciberdefensa y riesgo de Abastible, y a los proveedores que pusieron piezas del circuito. La demanda la generaron ellos. La capacidad para capturarla la construimos entre todos.
Lo que costó
El riesgo vivía en las integraciones
Un caso que solo cuenta aciertos no le sirve a nadie con experiencia. El proyecto tuvo alrededor de dieciocho problemas con registro de inicio y cierre. La pregunta interesante no es cuántos: es dónde vivían.
Los más costosos tendieron a concentrarse en las interfaces: donde dos equipos, dos sistemas o dos organizaciones se tocan. Y en las interfaces participamos todos, nosotros incluidos. Cuando una integración no tiene un dueño explícito, se convierte en una de las zonas más vulnerables del sistema.
Hubo también errores propios, nacidos dentro de lo que sí controlábamos. Conviene separarlos, porque dejan otro tipo de aprendizaje. Así que antes de hablar de integraciones: dos que son nuestros.
nuestro
El peso del sitio se paga en otra factura
Los videos de la portada pesaban, y ese peso se convirtió en consumo de banda ancha en el borde. Nunca fue un problema de disponibilidad —el sitio no dejó de responder—, fue un problema de costo. Autocrítica sin adornos: la optimización del contenido llegó tarde. El estándar que salió de ahí: el peso del contenido se dimensiona junto con el resto de la arquitectura, en el diseño inicial, y no se afina al final.
nuestro
Un servicio externo se encarece antes de avisar
La API de mapas partió consumiendo muy por encima de lo proyectado, y nos tomó por sorpresa. La respuesta no fue aguantarlo: medimos, cotizamos la migración, acordamos el protocolo con el cliente y cambiamos a la versión nueva con la campaña andando, con reversa lista y sin un minuto fuera de servicio. A un servicio de terceros se le pone medición, umbral y plan de salida desde el día uno. Nosotros se los pusimos tarde, y hoy van desde el arranque.
de interfaz · 40 días
Una palabra que significaba dos cosas
Dos equipos usaron el mismo término para dos productos distintos durante cuarenta días. Nadie se equivocó: cada uno entendía algo internamente coherente. Se resolvió en una mesa técnica, en una conversación de diez minutos. De ahí salió un estándar que hoy aplicamos siempre: glosario y diagrama de arquitectura en la primera semana, antes de que el vocabulario se dé por supuesto.
de interfaz
Sin factura no hay cupón
El caso más persistente. El motor asignaba el premio bien; pero la emisión del cupón dependía de un dato que viajaba entre dos sistemas. Cuando ese dato no llegaba o no validaba, el emisor lo rechazaba y la persona quedaba esperando su premio. No falló un componente: falló lo que dos componentes habían acordado entre sí. De ahí salió el estándar que más usamos hoy: cada integración se abre con criterios de aceptación escritos, pruebas de extremo a extremo y un responsable nombrado, antes de la primera línea de código.
Cuando el servicio externo de emisión de cupones dejó de responder, ya en operación, el sistema hizo bien su parte: siguió asignando premios sin perder un solo dato, y cada caso quedó registrado con su estado, esperando. Cuando el servicio se recuperó, un procedimiento acotado a la ventana del incidente reprocesó los casos afectados sin duplicar ninguno, aprobado por la contraparte antes de correr y verificado después contra la base. Nadie se quedó sin lo suyo.
Pero ahí también hubo algo nuestro que faltó, y es la autocrítica que más nos importa: el circuito de comunicación proactiva a las personas afectadas no estaba diseñado. El sistema sabía exactamente quiénes eran y en qué estado estaba cada uno; nadie les avisó antes de que preguntaran. Que un sistema degrade sin perder información es una virtud de arquitectura. Que además avise, es una decisión de producto que no habíamos tomado. Hoy es parte de nuestro estándar.
Para quien evalúa
Qué mirar si estás eligiendo agencia
Si llegaste hasta acá probablemente estés evaluando a quién encargarle algo parecido. Cuatro cosas que este proyecto nos dejó claras, y que sirven para mirar a cualquiera, incluidos nosotros.
Pregunta por el método, no por el talento
El talento y el trabajo duro no faltaron acá, de los dos lados de la mesa. Pero no explican el resultado y, sobre todo, no son un modelo que se pueda repetir a voluntad. Lo que vuelve repetible el trabajo es un sistema: documentos de arquitectura antes del código, ambientes de ensayo, reversa siempre lista, glosario en la semana uno. Pregunta por eso.
Pide el registro, no el caso
Un caso de éxito es una narración y se puede escribir después. El registro —commits fechados, despliegues, hilos de correo, decisiones con fecha— existe o no existe. Todos los números de esta página salen de ese registro, y cada uno declara de qué fuente sale. Si quieres ver el detalle del cálculo, lo compartimos.
Pregunta quién va a gobernar las interfaces
En un producto repartido entre varias organizaciones, casi todo el riesgo se concentra ahí. No preguntes solo quién construye cada pieza: pregunta quién responde por el producto completo, con qué autoridad, y qué pasa cuando dos piezas no se entienden. Si nadie tiene esa respuesta al empezar, la vas a pagar en calendario.
Pregunta qué salió mal y qué hicieron con eso
El tiempo entre que algo se rompe y alguien lo nota dice más de un equipo que su lista de tecnologías. Y más todavía: qué cambió después. Una agencia que no te pueda contar sus tropiezos con fecha, duración y el estándar que salió de ahí, o no los midió, o prefiere no contarlos.
La interfaz
La interfaz que se construyó
Material documentado. Las capturas conservan la identidad visual de Abastible, que no es la de Retargeting y aparece acá solo como registro de lo que se construyó.
Portada pública
Portada pública
La entrada al sistema, en su estado de cierre de campaña.
Registro, paso 1
Registro, paso 1
Identificación del participante, con validación de RUT y detección de segmento.
Registro, paso 2
Registro, paso 2
Dirección de despacho con autocompletado, más el respaldo manual para las direcciones que el servicio no encuentra. Ese respaldo existe porque el autocompletado falla justo en las comunas donde más se necesita.
Ingreso de código y consentimiento
Ingreso de código y consentimiento
El módulo de consentimiento por canal, construido a medida. Cada casilla es una decisión que después había que poder revocar y auditar.
El mismo paso en móvil
El mismo paso en móvil
La mayor parte del tráfico llegó desde teléfonos.
El registro
Ficha del proyecto
Cliente
Abastible
Sector
Distribución de gas licuado, Chile
Período
Marzo a agosto de 2026
Alcance
Sistema transaccional público de premiación instantánea
Duración de la campaña
76 días, del 17 de mayo al 31 de julio de 2026
Participación
Más de 600.000 personas y más de un millón de códigos ingresados
Áreas del cliente involucradas
Ocho, más cuatro proveedores
Personas en el proyecto
Más de sesenta del lado del cliente · dos en el núcleo de Retargeting
Reuniones agendadas
47
Correo humano
731 mensajes en 23 semanas
Decisiones registradas
104
Commits
338
Despliegues
422 · 282 en ambientes de ensayo
Rollbacks de código
Ninguno
Auditoría externa
Ethical hacking: ciclo completo, aprobado
Las cifras de coordinación y de código salen del registro del proyecto: correo con encabezados, historial de git y de despliegues, procesados con un script propio. Las de participación y duración son las que Abastible publicó al cierre de la campaña, y se pueden contrastar en la fuente. No se publican volúmenes de premios, presupuesto, cifras comerciales ni resultados de negocio del cliente, ni hallazgos de la auditoría de seguridad.
Quiénes
El equipo núcleo
Del lado de Retargeting el trabajo sostenido lo llevaron dos personas, con los roles repartidos: la dirección técnica del sistema en todas sus capas, y la gestión del proyecto y la operación. Otras personas del equipo aparecen en el hilo, casi siempre en copia o en apoyo puntual. Lo decimos como dato, no como mérito: un equipo chico solo funciona a esta escala si el método está antes que el proyecto — que es de lo que trata toda esta página.
Gestión del proyecto y de la operación día a día, y coordinación con las áreas del cliente durante los cinco meses.
Cómo trabajamos
Construimos y operamos sistemas que tienen que funcionar en público, con nombre y apellido de quien responde. Lo que ofrecemos no es un equipo que trabaja mucho: es un método que vuelve repetible el resultado — arquitectura escrita antes del código, ambientes de ensayo, reversa siempre lista, y un acuerdo explícito en cada integración. Si estás pensando en algo parecido, conversemos.
Las cifras de coordinación y de código se calculan desde el registro del proyecto —correo con encabezados, historial de git y de despliegues— con un script propio; el detalle del cálculo se comparte a solicitud. Las cifras de participación son las que el cliente ha comunicado públicamente. No se publican volúmenes de premios, presupuesto, cifras comerciales ni resultados de negocio del cliente, ni hallazgos de la auditoría de seguridad.
Las capturas de interfaz conservan la identidad visual de su titular y se reproducen únicamente como registro del trabajo realizado.